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Sobre Nosotros

El Colegio Lourdes es una escuela privada, católica, abierta a todas las clases sociales, dirigida por las Hermanas Misioneras Dominicas del Rosario. Desde su fundación en noviembre de 1958 ha sido un espacio de aprendizaje para analizar e interpretar los cambios sociales a través de la investigación científica y humanista.

Filosofía

La filosofía del Colegio reconoce en el ser humano una dimensión humana y divina, que pretende la formación integral de los alumnos en el orden espiritual, moral, intelectual, físico y social.

El Carisma misionero y evangelizador de la Congregación de las Misioneras Dominicas del Rosario impregna la vida y misión de la comunidad escolar del Colegio Lourdes. Nuestro propósito es ofrecer al estudiante una educación que abarque la totalidad de la persona.

  • “Educar desde la vida, para la vida, con sentido comunitario” siendo capaces de entusiasmar, provocar y activar, desde la identidad carismática dominica, el despliegue y desarrollo de todo el potencial humano, orientado a educar una nueva humanidad, comprometida en la formación de personas coherentes, ciudadanos capacitados para la convivencia, fraternidad y el bien común.
     

  • FORMAR LÍDERES cristianos católicos que, desde la vivencia de los valores de Jesús, y con sentido crítico, se comprometan en la transformación de la sociedad y de la Iglesia en una más justa y solidaria.
     

  • Propiciar una VIVENCIA CIUDADANA SANA dentro de la sociedad democrática, con actitudes de respeto a los derechos y deberes de la persona, de servicio y honestidad al igual que desde una óptica de amor y solidaridad a los más pobres y necesitados de la humanidad.

CI VI AC
Lema
  • El lema de los colegios de las Misioneras Dominicas en América Latina y El Caribe y por tanto del Colegio Lourdes, es CIENCIA, VIRTUD Y ACCIÓN (CIVIAC); enmarca su acción evangelizadora y fundamenta su misión educativa y misionera.
     

  • Este lema involucra la persona en su totalidad, en el orden del conocimiento (ciencia), así como en su dimensión ética o vivencia de valores (virtud) y en el compromiso que, como líder cristiano, seguidor de Jesús de Nazaret, ha de ejercer en pro de una sociedad solidaria y justa (acción).

La Congregación de la Misioneras Dominicas del Rosario nació en Perú en 1918 con el propósito de hacer vida su carisma:

Historia

“Evangelizar a los pobres en aquellas situaciones misioneras donde la Iglesia más nos necesite”.

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Sus fundadores Monseñor Ramón Zubieta y Madre Ascensión Nicol, ambos dominicos, conscientes de la realidad de su tiempo y con una mente abierta, reconocieron la necesidad de humanizar la situación de los nativos de la zona amazónica de Perú. Entre sus primeras obras, abrieron un internado de niñas con el propósito de formar a la mujer, considerada como “base de la sociedad”; y así mismo, sumar su participación en el desarrollo integral, humanitario y evangélico. Poco a poco las Misioneras Dominicas fueron fundando numerosos colegios en las diferentes zonas de Perú y eventualmente extendiéndose por todo el mundo hasta llegar a Puerto Rico en el 1953. En noviembre de 1958 fundaron el Colegio Lourdes en Hato Rey, Calle Mayagüez 87.​

Más información sobre la historia de la Congregación: https://www.hnasmdr.org/nuestra-historia/

Pastoral

Nuestro Carisma

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Las Misioneras Dominicas del Rosario es una congregación misionera presente en todos los continentes. En el 1958 fundaron el Colegio Lourdes en Hato Rey. Convocadas a atender la necesidad de la niñez puertorriqueña, hacen vida su Carisma especial de “Evangelizar en aquellas situaciones misioneras donde la Iglesia más las necesite” y responden iniciando el proyecto educativo con una escuela maternal hasta llegar a lo que somos hoy, un centro educativo desde Pre-Pre a Duodécimo grado. El espíritu misionero permea todo el ambiente escolar y currículo del Colegio Lourdes y hacen que el mismo sea una familia en torno a la misión.
 

Te invitamos a visitar https://www.hnasmdr.org/ para conocer más de la obra misionera de la Congregación.

Lema Pastoral 2021 -2022

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Comenzamos este nuevo curso escolar con el LEMA:

“LATIDOS DE ESPERANZA”

Nuestro corazón late de alegría y esperanza al celebrar el CENTENARIO de nuestro fundador, Monseñor Ramón Zubieta, misionero en la Amazonía peruana, gran defensor de los derechos de los nativos denunciando la situación de abuso y explotación que éstos sufrían.

Su vida fue una entrega total, sin límites. Lo dio todo por la misión, toda su persona, su salud, su existencia por entero.
 

De espíritu emprendedor, arriesgado y trabajador supo enfrentar todas las dificultades que se presentaban en su vida misionera con una gran ESPERANZA.

Hoy, en esta situación mundial que estamos viviendo por la pandemia, nos hace un llamado fuerte a vivir con ESPERANZA.
 

Necesitamos ESPERANZA ante un mundo que nos crea incertidumbre.

Necesitamos ESPERANZA para reconocer al hermano, para pensar más en los demás que en nosotros mismos.
 

Necesitamos ESPERANZA para darnos cuenta de que es mucho el bien que podemos hacer a nuestro alrededor.

Nuestro corazón late, tenemos vida, estamos despiertos y con ganas de darnos, de sembrar esperanza y positivismo a nuestro alrededor, como lo hizo Ramón Zubieta.
 

Cada uno de los latidos de nuestro corazón son un motivo de agradecimiento a Dios por estar vivos, por poder rescatar todo lo bueno que hay en nosotros.

Hoy, más que nunca, necesitamos latir, latir fuerte, con ganas, con fuerza y optimismo. Nuestro mundo necesita reforzarse y reformarse desde el modelo de Jesús cuyo corazón latió ofreciendo un camino, un estilo de vida, una forma de expresarnos y de darnos.
 

Escuchemos nuestro corazón, hagamos que cada latido deje un reguero de amor a nuestro paso. Ayudemos al que lo necesita, consolemos a los tristes, lloremos por los que se fueron, apoyemos a los más débiles y que cada latido diga a nuestro mundo aquello en lo que creemos.
 

Como dice el Papa Francisco: “Besar los pies del crucificado siempre da esperanza. Él sabe lo que significa caminar y conoce la cuarentena porque allí le pusieron dos clavos para mantenerlo quieto. Los pies de Jesús son una brújula en la vida de las personas, cuando caminan y cuando se detienen. Los pies del Señor me conmueven mucho…”

Centenario
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Conmemoramos 100 años del fundador de la Congregación de las Misioneras Dominicas del Rosario, el Monseñor Ramón Zubieta y Lés.

El Monseñor Ramón Zubieta y Lés nació en Arguedas (Navarra) el 31 de agosto de 1864, en un hogar en que la religión era parte fundamental del quehacer de la vida diaria. A sus nueve años su padre falleció y quedó bajo el cuidado de su madre Ramona. Desde niño conoció la vocación misionera y sentía gran devoción por la Virgen del Yugo, patrona de su pueblo.

En el año 1881 inició el noviciado en el convento de Ocaña, de la Provincia dominicana de Filipinas, dedicada primordialmente a la Evangelización misionera en Filipinas y China. Sus estudios de filosofía y parte de los de teología los realizó en Ávila. Completó su formación teológica en Manila, donde fue ordenado sacerdote en marzo de 1889.
 

De inmediato inició su trabajo misionero tratando de establecer contacto con los peligrosos grupos de tagalos e igorrotes. Por este trabajo, fue encarcelado durante dieciocho meses. En 1901 fue liberado y elegido para poner en marcha el nuevo Vicariato Misionero en el sur-oriente peruano, asignado a la Orden Dominicana por la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe.
 

El 21 de febrero de 1902 desembarcó en Lima con dos frailes, los Padres José Mª Palacio y Francisco Cuesta. Zubieta y sus dos compañeros se enfrentaban a un complicado territorio, predominantemente selvático, situado en torno a la cuenca de dos grandes ríos: el Urubamba y el Madre de Dios.
 

La tarea misionera parecía imposible para el grupo de misioneros, pero en 1902 logró establecer un puesto misionero en cada una de las dos cuencas misioneras: Chirumbia, en la del río Urubamba, y la Asunción, en el río Madre de Dios. Cuatro años más tarde, en 1906 el P. Zubieta recibió con alegría a un grupo de seis misioneros que se sumaron a su trabajo en Perú.
 

Con este grupo, Zubieta decidió explorar y conocer el amplio y complicado territorio del Vicariato Misionero. Aunque sólo fuera por este trabajo merecería que se le reconociera como una de las personas más importantes que ha contribuido al desarrollo y promoción humano-religiosa de las poblaciones de estas zonas peruanas
 

En 1912 logró la adquisición del Santuario de Santa Rosa de Lima. Para atender y fomentar el culto a esta santa peruana construyó en sus inmediaciones un convento de acogida de los misioneros llegados de España, que se convirtió en un centro gestor del Vicariato, y casa de descanso y restablecimiento de la salud de los misioneros.
 

En 1913 fue consagrado obispo en Roma, y nombrado primer Vicario Apostólico de las Misiones de Santo Domingo del Urubamba y Madre de Dios. Ese mismo año fundó la Congregación de las Dominicas del Santísimo Rosario. Para la nueva congregación adquirió el Convento del Patrocinio de Lima.
 

En 1919 fundó la revista Misiones Dominicanas, que documenta la historia del Vicariato y relatos testimoniales de los mismos misioneros.
 

El 19 de noviembre de 1921, falleció inesperadamente en la casa de las Misioneras Dominicas de Huacho. Tenía 57 años intensamente vividos al servicio del Evangelio. Su muerte dejaba abiertas ocho casas de misión en el Vicariato, con 21 misioneros. Por su parte, la Congregación de Misioneras Dominicas tenía consolidadas siete comunidades, contando con 60 religiosas profesas.
 

Fuente: https://www.dominicos.org/quienes-somos/grandes-figuras/personajes/biografia/
 

Conoce más sobre la celebración del centenario de Monseñor Ramón Zubieta: https://www.hnasmdr.org/2020/12/28/celebracion-del-centenario-de-monsenor-ramon-zubieta/